martes, 24 de abril de 2012

ESQUELETOS



Se entrenaban para estar muertos… Los demás los miraban sin decir nada. Ninguno recordaba el tiempo que llevaban haciendo espinales y sentadillas. El lugar siempre olía mal, pero ellos insistían que era el sudor. Se reían, chocaban las manos y seguían saltando la soga y haciendo abdominales. Los demás los miraban sin decir palabra. Demasiado tenían ya con su destino de almas en pena. La máxima expresión era el ulular. De asombro. Pero ellos no se detenían, seguían entrenando. Hasta que por fin, se quedaron quietos. Muertos definitivamente. Se entrenaban demasiado, dijo uno. Y todos se acostaron en la fosa.

1 comentario:

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