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| Caia Koopman |
Una mudanza más. La carrera obliga. Después de todo, este
bienestar tiene su precio. Pobre, sirviendo a la Patria y a su familia… Por las
generaciones venideras… Por los chicos… Por mí… Me siento atrapada… Frustrada…
Un nuevo cambio de destino que no me permite ser… ¿Por qué nadie me dijo…? Un
nuevo desafío para la esposa del militar y la nulidad para mi persona… Sin
crecer, desarraigada… Me muerdo los labios… Que mala soy…
Ya me siento mejor. Me calmé. A veces no puedo parar de
pensar estupideces. Es como si nunca terminase de crecer… Soy mala… Injusta… El
se desloma por mí… El me ama… Tanto que me asusta… ¿Qué decís? Me asusta cuando
se queda callado ¿Ves como soy? Depresiva, inútil… si hay una cascara de banana
en medio de una ruta vacía seguro que yo la piso y me caigo… Tan torpe soy… Nuestra
pareja es compromiso… los dos juntos ante el infortunio de los traslados como
firme peñón del vinculo imperecedero que nos forjará como familia al servicio
de la Patria… A mí nadie me obligó… me metí solita. Por mocosa. Ahora soy una
mujer a cargo de su familia y eso es lo que tengo que ser. Eso espera él de mí.
Eso espera la fuerza de mí… para eso me eligió y nos casamos… para eso me
mantiene… … … encerrada… Ocupada de ordenar los mismos muebles en casas nuevas…
y creo que nadie me avisó que mi vida iba a ser así… Ahora, llevar rápido a los
chicos a la escuela… que conozcan a sus maestras y a sus compañeros… Las otras
madres me miran y cuchichean… Son amables pero distantes… No tengo amigas… Nunca…
y tengo miedo… Desde chica tengo miedo… Un miedo inexplicable como si algo
terrible me fuese a pasar… Dudo, no creo en mí… Pero tengo que salir a recorrer
el terreno, como él dice... Tengo que ser de utilidad en la comunidad, soy su
esposa, algo así como su representante en la civilidad femenina… Pero yo soy
bajita y chiquita, apenas una muestra gratis… ¡Y como lo quieren las otras
mujeres…! Yo se que piensan que soy una bruja desagradecida que no merece un
marido como él, tan sonriente, tan simpático y trabajador… Lo sé porque cuando
los maridos están ausentes ninguna me habla… Así que nadie me creería si les
contara lo que en realidad es… No se… No quiero… No me puedo mover y entonces
no puedo dejar de pensar… El es bueno. Para eso me casé… Para cuidar y servir…
Para que nadie se diera cuenta de la clase de persona que soy… Para que nadie
vea mi maldad… Yo amo a mi marido. Debe ser la soledad que me pone turbia…
Así son mis días cuando los chicos están en la escuela… Puro
pensar estupideces… Yo estudié. El me decía, no seas traga… y yo dejaba de
estudiar para seguirlo… El estaba haciendo el curso de Teniente veterinario en
el cuartel… ¡Qué lindo era! Tan alto y gringo… Todo marrón y con el pelo color
paja de tanto andar al sol… O era que en realidad yo me quería ir a toda costa
de ese pueblo diminuto que solo tenía ese cuartel… Y llegó él… me parecía un
poco raro… un hombre joven mirando a una mocosa… y me contaba un montón de
cosas… anécdotas de animales… chismes de otros soldados… me hablaba como si
fuese grande… Y yo no podía más con el amor… como con el hombre nuclear… Me
mareó… Tonta de mí… me dejé marear. Y me embaracé.
Tenía 15 años… ¡Dios mío! Era una nena… Y él era mayor… … … …
Yo no quería… Me daba impresión. Yo solo jugaba a la coqueta, me hacía la
agrandada… Cuando volvía a mi casa yo seguía jugando a las muñecas… Era una
mocosa… Que cansada estoy. Quisiera aprovechar que estoy tirada para poder
dormir… una siesta larga… muy larga que devuelva las ganas de despertar… Otra
mudanza y tal vez solo queden 13 más… ¡Firme! ¡Marche!
No me tengo que olvidar de desarmar el mueble del lavadero.
Las estufas tienen que viajar limpias. Aunque sea verano hay que prevenir el
invierno. Mañana viene el señor de la inmobiliaria… Seguro que él me va a
llamar para asegurarse que yo no me esté revolcando… A la 1 tengo el acto de
los chicos. El padre no va a venir. Está en el cuartel. El mayor va a leer una redacción
preciosa sobre los soldados. Cada vez está más parecido a él… Le tengo que
renovar el DNI al chiquito… Buscar los certificados de vacunas de todos.
Tendría que haberlos puestos donde él me dijo. Nunca le hago caso…
¡Pero era una nena! Yo le decía, soy una nena… Si no te va a
pasar nada… Pero no quiero… Ah, pero yo sí… Me da vergüenza… Cerrá los ojos
entonces… ¿Qué es eso? ¡Qué asco! Vení, vení que es mansito… No quiero, por
favor… Y estaba llorando… Ahora dale un besito… Así, mocosita, así… Ojito con
los dientes… ¡Como vomité! ¡Qué gusto asqueroso! Cuando llegué a casa no quise
darle un beso a mamá… y como la quería…
Y antes de irse para el cuartel me dijo, ya está, no sos más
virgen. El único que te va a querer soy yo porque me quedé con tu virginidad.
Estamos casados… Yo estaba jugando y ahora tenía marido… ¡Pobrecita! Y yo se lo
creí… Cuando se lo conté a Nancy me miró con una envidia… que romántico, ese es
un hombre de verdad… Ojalá a mi me rapte alguien… Yo tenía miedo… No quería
verlo más pero se paraba en la esquina del colegio y no me quedaba otra. Las
maestras pensaban que era mi tío, tan simpático y buen mozo. Yo quería contarlo
todo, correr al lado de mi mamá y decirle lo que me pasaba… algo no anda bien…
decirle a papá, a mis hermanos… tenía la boca sucia y me quedé callada. Eso a
él le dio coraje… Casi me caí muerta cuando lo vi en la puerta de mi casa.
Sentí terror. Si hasta me acuerdo que me tuve que cambiar la bombacha porque me
hice pis.
Y estaba muy sentado charlando con mi mamá… que tenía una
cara de sorpresa que no podía disimular… Y él hablaba y hablaba sin parar,
hasta que ella no aguantó la risa y quebró su resistencia. Era tan encantador.
¿O es…? Cuando me vio entrar… Dios mío… se le iluminaron los ojos con gula… se
paró y le largó en la cara a mi mamá… ¿Ve? Como le puedo negar algo a esta
mocosita… Y sacó un cachorrito que me encantó y después un chupetín grandote
que me dio una vergüenza tremenda… Ay… me duele el labio… El diente roto me
está haciendo una llaguita…
¿Qué hago mal? Yo no sé… No entiendo… Hasta el año en que lo
conocí jugaba al hockey… No era torpe como ahora que me golpeo todo el tiempo…
A veces me pone un emplasto para caballos para hacerme desaparecer las marcas.
Me golpeo contra todo… Yo tenía 15 años cuando lo conocí… No sabía nada de
nada… Si el primer beso se lo di al televisor en la misma boca de Joe, de
Bonanza… Yo sentía cosas por todo el cuerpo, cosas curiosas que me encendían…
Lástima que me fijé en él… Era lindo y estudiaba para soldado… Además era
veterinario y me llevó a ver como nacían los cabritos… Yo lo veía a él y
fantaseaba… Que nos escapábamos… que nos besábamos… y hacíamos planes para el
futuro… Me sentía incómoda cuando me palmeaba la cola… pero igual seguí. En
definitiva, todo es culpa mía. El tiene razón. Las mocosas calentonas vuelven
loco a los hombres… Por suerte tengo hijos varones…
Mañana viene el camión a las siete… Espero que no se demoren
porque eso lo pone nervioso. Se enoja conmigo, pobre, y también con los chicos…
y después está chancho amigo con los peones. ¡Él es así! Solidario… Trabaja a
la par, sin parar… Y les cuenta chistes y los hace reír… Todos lo quieren. Hace
bromas todo el tiempo… ¿Por qué se enoja conmigo? Ya sé que soy una persona
amargante. Yo también siento lo mismo. Soy una pobre infeliz con suerte, como
me dice él… Pero bueno… Estamos casados, para bien y para mal… Ya sé que lo
humillo con mi existencia… Soy el deshonor del que tuvo que hacerse cargo… Yo lo
entiendo y lo perdono y juro que si pudiese pegarme también lo haría… pero creo
que oí que tengo las dos manos quebradas, que raro… No me acuerdo…
Después vino lo otro, lo segundo. Todavía me cuesta decir esa
palabra. No sé qué le dijo a mis padres pero no sospecharon nunca. Mi mamá me
dijo que no me encontrara a solas con él, el pueblo era chico y podían pensar
mal… Me hubiese gustado que así fuera… Nadie me obligo a correr a su lado… Yo
era su esposa y eso me correspondía. Después de todo, lo único que quería era
una historia de amor que me sacudiera el aburrimiento… La primera cachetada la
recibí a los tres meses de estar de novia. Porque me demoré en el cumpleaños de
quince de Nancy. Ahí decidió comenzar con lo segundo… Se ve que estás pronta,
yegua… Como toda calentona te vas a ir con el primero que te coja... Esa
palabra me dolió más que todo lo que siguió. Es que yo nunca la había dicho.
Tenía un vestido a lunares y en la torta, me había sacado el anillo…
El no se sorprendió cuando me quedé embarazada. Estaba feliz.
Yo era menor de edad así que me dijo que teníamos que ser discretos porque sino
todos iban a saber lo puta que yo era. El nos iba a cuidar. Tenía mi virginidad
y ahora tenía a mi hijo. Tenía que andar calladita hasta que se ordenaran las
cosas, el se iba a encargar… o podían meterlo preso por mi culpa, por ser una
mocosa calentona que volvía locos a los hombres…
¿Cómo se oculta un embarazo si tenés 15 años y hasta ayer
jugabas a las muñecas? Mi mamá se volvió loca cuando me vio, sin querer, salir
desnuda del baño. Comenzó a gritar y a amenazar que iba a llamar a la policía…
Yo me escapé y me fui a buscarlo… Pero no pude colarme por el alambre roto del
cuartel. Me pesaba la panza… Me escondí en un obrador abandonado y lo esperé…
lloré como una loca y me quedé dormida… se pasaron las horas… empezó a llover…
mi mundo se hundía… no tenía retorno posible… para colmo, como si supiera, el
bebé se revolvía en mis entrañas… y me agarró la fiebre. Muerta de hambre,
tiritando y enferma, decidí volver a casa y enfrentar las consecuencias… Con él
en la cárcel yo era libre… Quizá mamá me ayudaría a criar al bebé. Por un
momento sentí esperanzas de que mi vida se pusiera en orden. Hasta que lo vi…
esperándome… Todavía no se por qué corrí a sus brazos… Me daba miedo con sus
manejos… No sé qué habló con mis papás… ni ellos ni él me lo contaron nunca…
como un pacto sellado entre adultos… los convenció, y ese día, pasó a ser
oficialmente mi dueño.
La mudanza debe estar por llegar. Tengo que tener todo listo
como a él le gusta. Los chicos están sentados en el patio. Listos y peinados
con su ropa de viaje limpia. Al chiquito le di el calmante para que no se ponga
fastidioso. Él no se puede controlar cuando llora. Yo creo que en el embarazo
comí demasiadas ciruelas y eso le hizo el carácter llorón… O fue aquella vez
que se él se enojó conmigo porque le había desacomodado las botas. Cuando el
chiquito llora, primero me mira a mí… Creo que sospecha que no es su hijo… No
sé por qué… Me dan miedo los otros hombres… él se va poniendo rojo y parece una
brasa con el pelo rubio incendiado. Antes le bastaba con darme un coscorrón
pero la última vez le pegó al chiquitito un empujón con el pie… Yo ya sé que
pronto, ese empujón se va a convertir en una patada. Yo lo conozco de frente al
señor puntapié. Él lo está midiendo. Le gusta probar la resistencia de la
víctima antes de dar el golpe. Para que nunca pase a mayores… nunca una
internación… nunca un médico… para eso el es teniente veterinario. Por eso,
desde ese momento le pongo tranquilizante en la leche… el de los gatos… y
listo. El chiquito se duerme y no jode… El grande en cambio, ya entiende. Ve a
la inútil de la mamá, que hace todo mal. Ahora cuando se lastima, ya no quiere
que lo cure. Soy hombre, me dice. Una vez, era chiquito, el hermano estaba
recién nacido y los hombres se ponen especiales en ese momento… Como chicos…
demandantes… El nene entró hecho una tromba, en medio de una paliza. El padre
se controló inmediatamente. Yo no lo podía creer. Le sonrió simpático… ¿Ves a
tu mamá? Se volvió a caer… Es una torpe… Me estaba retorciendo el brazo y me
salía sangre de la nariz… Vení, machito, ayudala… El se acercó con la carita
confundida… flaquito… inocente como una hoja en blanco… Y él me siguió girando
la muñeca con una fuerza implacable y una sonrisa paternal en la boca… Yo
contenía las lágrimas e intentaba sonreír para tranquilizarlo y él, con un
tirón, me arrojó encima del nene y nos golpeamos con una silla… ¿Ves que torpe
que es? Mejor quedate lejos que te va a lastimar… Anda hijo… que yo la ayudo…
Son las 8 y el camión no llega. Estamos los tres sentados en
el patio. El recorre las habitaciones con pasos nerviosos y ese silbidito que
me hiela los pelos… ¿Pero qué hago yo acostada…? …. ¿Dónde están los chicos…?
El reloj hace un pitido cada segundo… es como si estuviese en un película de
doctores… Siento mi respiración lejana con un fuelle remolón… como por un tubo…
Debo de estar soñando… Claro… Con el sol nos quedamos dormidos… Estoy abrazada
a los chicos y el va a llegar con una sonrisa para que nos subamos al auto
rumbo a nuestra nueva casa… Va a hamacar al chiquito en sus brazos y al
grandote le va a revolver el pelo. A mí me va a dejar para el final… me va a
mirar a los ojos y me va a decir… te amo, mocosita… Y todo lo malo que pasaba
va a quedar atrás… Porque una y mil veces el se arrepiente llorando… es mi
culpa si no lo entiendo… No lo ayudo… Lo presiono… Lo obligo hasta que no le
queda otra que castigarme para que yo pare de hacer lo que hago y que no entiendo
que es… Yo nací mala… Por eso fui a él y lo volví loco… Y por eso yo soy la
única mujer que él va a tener y él mi único hombre… Después me va a regalar
jazmines, como siempre, la flor del perdón… Ese dulce aroma… qué vívido… Parece
que estuviera a mí alrededor… como cuando pone el florero en la mesa de luz
mientras me hace las compresas para bajarme los moretones… Me duele todo…
Siento como si me hubiese atropellado un camión… Estoy inmóvil pero el cuerpo me
grita por dentro…
Son las 10. El camión no llegó. El chiquito empezó a llorar y
le dije a su hermano que pase lo que pase se encierre en el baño y no abra la
puerta. Lo escucho putear cada vez más alto. Acaba de patear la caja de la
vajilla y estoy segura que rompió el juego que me regaló mamá. Ya no tengo
cosas propias… ¡Pobre! A él le encantaban esas copas… Se va a sentir pésimo
cuando lo sepa… Sé que se viene acercando por su modo de patear lo que tiene al
frente. El chiquito llora cada vez más fuerte y va a ir hacia ellos. ¡Dios mío!
Está golpeando la puerta del baño y comienza a darle patadas. Nunca lo había
visto así. Definitivamente, no estaba contento con esta nueva mudanza. Ya me
había dicho que su nuevo destino era una condena… que estaban intentando
sacárselo de encima… ¡Son tus hijos, por Dios! La puerta cruje y el no deja de
decir que la puta de su madre se encamó con una gallina y tuvo un marica… Mi
bebé tiene solo un año… Y sigue dándole mamporros con su manaza a la puerta….
Los chicos lloran y él está cada vez más fuera de sí y parece que su único
objetivo es exterminarlos… callarlos para siempre… Estoy aterrada. No sé si
llamar a la policía… a los vecinos… ¿A quién? Siento el ruido de la madera que
cede y el grito de terror de los chicos y algo oscuro adentro mío aparece
reptando, subiendo desde la profundidad de mi dolor trayendo una locura que
nunca antes había experimentado… Oíme, idiota, ¿por qué no te metes con uno de
tu tamaño? Y se da vuelta, desfigurado por el odio, con una sorpresa furiosa
que lo pone morado. Yo agarro el paraguas del chiquito… con los colores de
Boca, con orejitas de oso… y le presento batalla… Y él se relame y corre hacia
mí con los puños en alto…
Oscuridad…
Respirador…
Ahora sé…
Creo que voy a vivir… Estoy en terapia intensiva… Tengo las
manos quebradas… triple fractura de mandíbula… casi pierdo el ojo derecho…
contusión cerebral… cabellos arrancados… costillas quebradas por sus patadas…
Me cuesta respirar… Es que vivir duele…
Sé que esta vez me salvó el gong. Mejor dicho, el timbre… Los
tipos de la mudanza llegaron justo cuando él me iba a dar el golpe de gracia.
Tocaron. Sintieron los gritos… y entraron…
Ellos lo vieron… Un gigante quemado… con pelo de paja…
enorme…monstruoso… sobre una pobre mujercita indefensa y cubierta de sangre…
Por fin alguien lo vio en acción y ahora sé que no es una invención de mi mente.
Además, cebado como estaba por su violencia monstruosa, quiso hablar… hacerse
el simpático… como lo hacía siempre… pero esta vez no le salió… Su ogro indomable
mostró la cara y atacó a los tipos… Con tanta mala suerte que hirió gravemente
a uno de ellos… Por fin, mostró lo enfermo que estaba…
ENFERMO…
¡Dios mío… te dije enfermo!
¡Por primera vez me doy
cuenta lo que sos…!
ENFERMO… GOLPEADOR… ASESINO…
Siempre fuiste vos… Yo era una
nena, una mocosa… Siempre tuviste el control, canalla… Ordenaste mi cabeza para
que nunca sospechara que ya estabas loco antes de conocerme… solo necesitabas
una excusa para tu ira, tu bronca salvaje, tu deseo de destruir todo lo puro
que había en mi… Cuando tenía 15 años iba suelta por la vida y tuviste que
llegar como un castigo perverso… Mi infierno… El miedo lo trajiste vos… Vos sos
mi terror encarnado…
Ojalá pueda salir de este lugar donde me mandaste… Solo soy
palabras… solo pensamientos… Ojalá pueda volver a mi cuerpo roto y que no me lo
hayas dejado inútil. No lo sé.
Soy una mente que divaga en sus recuerdos mientras sus huesos
se sueldan…
Espero volver… Quiero
abrazar a mis hijos y mostrarles que lo que su papá hacía estaba mal…
Ahora sé.