Se enciende una
luz puntual. Sobre un banco inestable, Amanda, ciega, tantea con su bastón y hace
equilibrio para no caerse. Un arnés la mantiene casi en el aire.
AMANDA
Señor,
¡Oiga! ¿Falta mucho? ¿Viene más gente, no? No quiero ser pesada… pero… Mire que
yo pagué por la excursión con todo… TO- DO (por lo bajo) Cataratas Aventura…
¡Já! (Pausa, atenta a cualquier sonido) ¡Hola! ¿Voce sta i? (Da un paso y
pierde el equilibrio) ¿Señor? ¿Hola?
Entra un hombre.
Es el “Guía”. Guiño enigmático a la
platea.
AMANDA
¡Acá llegó! ¡Por fin! ¿Me entiende? ¿Qué hora es? ¿Cuándo
salimos? ¿Falta mucho? ¿Estamos alto? Esta plataforma es chiquita… ¿Es segura?
Sabe… no me acuerdo de nada… ¿Cuando llegamos? ¿Que día es hoy? ¿El hotel tiene internet?
El hombre hace
un gesto operístico. Sonido de helicóptero. El arnés se tensa y eleva a Amanda
del banco. A lo lejos, sonido de catarata.
AMANDA
¡Despacito! ¡Mire que tengo presión ocular!
¡Sí! ¡Así! ¡Más rápido! ¡Más alto! ¡Más
aventuras! ¡Quiero mi “Catarata aventura” toda completa!
Se activa un
enorme ventilador frente a Amanda. El sonido es atronador. El viento sopla cada
vez más violentamente, vapuleando el arnés. El hombre golpea a Amanda con
algunas ramas. Ella las espadea con el bastón
AMANDA.
¡Oiga,
voce! ¿Me escucha? ¡Más despacio! ¿Me está metiendo entre los arboles? Mire que
soy alérgica y va a gastar una fortuna en médicos…
El sonido del
helicóptero es casi ensordecedor y la catarata cobra dimensión dando la idea de
cercanía. El hombre lleva un balde lleno de agua. Se para delante de Amanda y
la empapa.
AMANDA.
¡Ah!
¡Pero…! Yo… me quiero bajar… ¡Bájeme ya! ¿Que se piensa? ¡¡Me van a tener que
resarcir con una estadía para dos personas en Sudáfrica! ¡Pare! ¿Adónde me está
llevando? (Grita) ¡Quiero volver al hotel!
Amanda pierde
el bastón. Comienza a jadear y a patalear. El arnés se sacude mientras el
sonido de la catarata estalla plenamente. El hombre le tira un segundo baldazo
de agua. Amanda se agita aterrada.
AMANDA
¡No!
¡No! ¡Auxilio! ¡No sé nadar! ¡Quiero hablar con mi embajada! ¡Por favor! ¿Me
escucha alguien? (El hombre vuelve a mojarle la cara) ¡Auxilio! ¡No sé nadar!
Con el mismo
gesto operístico, el sonido de la catarata comienza a alejarse.
AMANDA
¡Gracias, Dios
mío, gracias! (llora) Si yo hubiese sabido…
El arnés
deposita a Amanda sobre el banco. Esta empapada y asustada. Bracea a ciegas.
Pasa muy cerca del hombre sin tocarlo.
AMANDA
Hola… ¿Voce sta i? Quiero volver al hotel… ¿ya está el bus? ¿Tiene baño? Estoy hecha un
lio…
El hombre tiene
un hueso maloliente y enorme entre sus manos.
AMANDA
¿Pero donde
estoy? ¡Qué olor! Yo pagué por aire puro…
El hombre quiebra
una ramita. El crujido hiela a Amanda.
AMANDA
¿Quién está
ahí? Mire que tengo pensión completa… No quiero perder la cena…
Otra ramita y
el terror crece en Amanda que da manotazos en todas direcciones.
AMANDA
¡Contésteme!
¿Quién está ahí?
El hombre saca
una garra disecada. Amanda se agita. Se oye un gruñido. El hombre rasguña levemente la mejilla de la mujer. El arnés se suelta
pesadamente.
Apagón.
Grito
desgarrado.
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