
Cuando se invocaron los primeros nombres
surgió de las aguas como solo los dioses
pueden surgir de las aguas.
Se desperezó encima de las escamas del río
y sus músculos de agua se distendieron laxamente...
blanco, todo él, blando de agua...
Elevó su cabeza de monstruo por encima de los hombres
y lanzó la primera oración.
Ellos, aterrorizados, insistieron en escribirla
y la colgaron sobre el cielo, sobre el Universo,
y lo que es peor, en los vanos de sus moradas.
Fue la ley del Agua, la del Monstruo del Agua.
Las mujeres dejaron sus obligaciones de hembras
para observarlo en el instante en que él, se desperezaba...
Los hombres volvieron a parir ideas informes,
generaron guerras y tifones sin sentido,
y la vida de los temporales, abdicó del paso del Tiempo.
Rugió una noche, el monstruo del Agua
sus calmos párpados de agua se entornaron atrevidamente
sobre el cuerpo aguerrido de la Luna.
Ella, dispuesta a combatirlo hasta el fin,
no imaginó nunca,
que este tipo de historias,
ya tienen los finales decretados.
Se había puesto sus velos rojos, sus velos escarlata
sobre el cuerpo que se reía de la muerte.
Sus músculos rogaban con impaciencia la acción
mientras ella ataba sus cabellos cenicientos.
El monstruo recogió sus sombras,
que se reflejaban en el agua,
su agua,
y las guardó entre sus recuerdos prohibidos.
Musitó un grito entre sus mandíbulas licuadas,
una parábola de amor a Ella,
que sin quererlo,
se estremeció al escucharlo...
Los dos se contemplaron, absortos
y ensalzaron al mismo tiempo, sus radiantes hermosuras.
Se fundieron, al mismo tiempo, en un solo pensamiento,
y, casi al unísono,
acortaron la distancia que impedía sus besos...
Llovió 17 días seguidos sobre el mundo de los hombres
...pero eran lluvias de amor...
Sus promesas se expandieron en el aire como un veneno
y los hombres nada pudieron hacer.
Nuevamente quedaron sometidos, por estupidez,
a la Ley privada de los Amantes.
Y en silencio...
y con temeroso respeto...
aún hoy
ofrendan plegarias y sacrificios
a la estrella fugaz
que los enamorados, con su delirio,
ocasionan
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